José Luis Rodríguez Zapatero: "La receta del PP ante el paro fue un 'decretazo'"

02.03.2008 22:36

--La desaceleración económica se deja notar sobre todo en el parón de la construcción, y seis de cada diez nuevos parados que se han registrado en este sector son inmigrantes. ¿Corremos el riesgo de que el menor crecimiento se cebe con la inmigración, con los consiguientes problemas sociales?
--España ha tenido un crecimiento fuerte de la inmigración y no ha habido los problemas sociales que sí se han producido en otros países europeos. Eso es extraordinariamente positivo, y no hay que introducir discursos que promuevan los problemas. Nuestro mercado laboral tiene capacidad para absorber una reducción del empleo en la construcción porque hay una demanda de empleo que no se cubre en otros sectores, como el agrícola, la hostelería... Con el Inem, empresarios y sindicatos, hay que frenar la demanda en la construcción y canalizarla hacia esos sectores. Dicho esto, estamos en la tasa de paro más baja de la democracia, y en el momento de mayor protección para los desempleados.

--Pese a los datos macroeconómicos, en general positivos, muchos ciudadanos perciben que su economía doméstica va peor, y así los reflejan todas las encuestas, incluida la del CIS. ¿Cómo se combate ese pesimismo ciudadano?
--Hay una sensación de cierta incertidumbre, pero los buenos datos no son solo macroeconómicos. La renta per cápita ha aumentado en 5.000 euros al año, superando la italiana, y la renta familiar disponible ha crecido un 20%, porque hay tres millones más de personas empleadas. ¿Eso es macroeconomía?

--No, pero los salarios crecen menos que la inflación.
--Crecen más que en la legislatura pasada, y los precios han subido en estos cuatro años últimos lo mismo que en los cuatro anteriores. La diferencia es la subida de los tipos de las hipotecas, que han pasado de estar al 2% a estar al 4%. Aunque el euribor ya bajó en enero, y la perspectiva es que siga haciéndolo todo el año, me hago cargo de que la subida afecta a las familias con hipoteca, y por eso hemos tomado medidas de apoyo a las rentas familiares: la reducción del IRPF en torno a cinco puntos, con una rebaja media del 16% para las rentas del trabajo; la ayuda de 2.500 euros a las familias que tienen un niño; la subida de las pensiones mínimas y el salario mínimo interprofesional; y ahora prometemos devolver 400 euros a cada asalariado por cuenta ajena, pensionista y autónomo. Es un esfuerzo de transferencia de renta a las familias que ascenderá en total a ocho o nueve millones de euros. Y podemos hacer más si fuera necesario, porque la economía española está más fuerte que nunca para hacer frente a cualquier dificultad. Cerraremos el año con más de 20.000 millones de euros de superávit, tenemos la deuda más baja de la historia y capacidad de financiación para estimular la economía y apoyar a las familias.

--Veo que se prepara por si el nuevo ciclo es más largo de lo deseable.
--Todo Gobierno tiene ciclos económicos. En el 2002 subió el paro, y ante la primera dificultad el PP hizo el decretazo: despido libre, recorte de derechos y prestaciones. Nosotros hemos firmado 20 acuerdos sociales, y ahora propongo un nuevo gran acuerdo social de legislatura y devolver dinero a los ciudadanos. Eso es lo que hay que contrastar.

--La promesa de devolver 400 euros fue algo confusa. No se sabía cómo se iba a hacer, primero no beneficiaba a los autónomos y luego se les incluyó. ¿Hubo improvisación?
--Lo que pasa es que el IRPF es un tributo complejo. Las rebajas fiscales son difícilmente comprensibles y optamos por una propuesta directa: una deducción universal, porque es una medida progresiva...

--Podría haberlo sido más. Lo es en términos relativos, porque quien más tributa recibe menos, pero podría haber sido más redistributiva.
--No, no es solo en términos relativos. A quien tributa 400 euros se le rebaja el 100% del impuesto de la renta, y a quien tributa 10.000 euros solo se le rebaja el 4%. Eso es muy progresivo. Hay que recordar que quien paga el IRPF es gente que vive de su trabajo, trabajadores por cuenta ajena. Aquí no están las rentas de las empresas. ¿Por qué excluir a un profesor de universidad con dos hijos que contribuye al IRPF? Sería injusto. Además, excluir a las rentas del trabajo más altas, que son pocas, acarrea unos costes de gestión que no merecen la pena.

 

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